Los chinos en Chepén


El empresario Victor Suig y el periodista Fortunato Leon Jho
(Foto Suig)

El flujo de emigrantes asiáticos al Perú se inició en 1849 con chinos que iban en condición de culíes. Durante veinticinco años, fue tan intenso que llegaron a ser unos cien mil. El fenómeno prosiguió con altibajos, hasta que, a comienzos del siglo XX, se produjo una segunda ola migratoria china, pero esta vez, los inmigrantes iban en condiciones diferentes a las de sus antecesores.

“En el siglo XIX, en China ocurrieron una serie de sucesos que facilitaron la emigración de ese enorme país a diferentes continentes, preferentemente de gente natural de la provincia de Guangdong. Uno de esos sucesos fueron las Guerras del Opio y, como consecuencia de esto, la instalación de los ingleses en Hong Kong. Otro hecho digno de tomarse en cuenta es la rebelión de los Taiping, conocida también como el Imperio Celestial. Sacudió los cimientos del régimen imperial de la dinastía Qing y fue sofocada de manera sangrienta. Había zozobra e inestabilidad en la sociedad china y entre mucha gente, un deseo de emigrar a otros países.

En el Perú, había una gran necesidad de trabajadores en el sector agrario y en otras áreas de la economía nacional. Esto dio pie para que se organizaran mafias tanto en Hong Kong y Macao como en el Perú que empezaron un tráfico de gente. Se dice, por eso, que el tráfico de culíes al Perú y a Cuba no fue sino la continuación del tráfico de negros, pues las condiciones de esclavitud eran las mismas”.

Según el historiador Manuel Burga Diaz, en el Valle Jequetepeque fueron los propietarios de la Hacienda y Fábrica de Lurifico los que llegaron a reunir el mayor número de trabajadores Chinos que en el resto del norte del país. En la Hacienda Lurifico funcionaba la Peruvian Sugar State que era la compañía de azúcar de Agusto Dreyfus. Los contactos nacionales e internacionales eran de alto nivel y por eso no llegaron a tener ningún problema en atraer a la inmigración china.

La inmigración china cumplió los objetivos de los empresarios de Lurifico y de otras haciendas del Valle Jequetepeque. Es decir en producir azúcar en dinamizar la vida comercial local y crear un centro de producción agrícola importante.

Burga Díaz, destaca un dato curioso: Los chinos instalados en Lurifico fueron consumidores de opio que se producía en la parte alta del Jequetepeque en la zona de Chota, y Cutervo. En los libros de la Municipalidad de Guadalupe está asentado los permisos para la venta de opio y que estaba destinado a los trabajadores chinos, es decir los chinos trajeron su fuerza de trabajo, sus costumbres, su cultura y también cosas muy ligadas a sus propias formas de recreación que era el consumo de opio.

Hay otra parte sustancial, que es fácil de verificar, es la actividad urbana y comercial. En este punto todas las investigaciones apuntan a Chepén como centro de desarrollo comercial que se inicia en los años 20. Este inicio se debe por la crisis agraria en el valle y el cierre definitivo de la Perúvian Sugar en el año 1912 y 1913. Los chinos dejan el campo y se trasladan a pueblos como Chepén en donde instalan sus tiendas.

Luego en los años 1930 aparecen comercios importantes y todos de propiedad de chinos. Venta de repuestos de automóviles, venta de abarrotes, ferreterías, tiendas de telas. El comercio en Chepén hasta los años 60 era de acento chino.

En Chepén había y hasta hoy existe el Club Social Chen Lhin Club ahí se reunían los dueños de medianas propiedades. También se creó la Sociedad Comercial China, la Cruz Roja China y el Colegio Chino. Instituciones importantes para la convivencia social de los chinos y su proyección en la sociedad local.

Hasta antes de los años 60 la población China era muy cerrada. Las relaciones e integración eran escasas. Es después que con la convivencia en las escuelas fiscales se inicia una mayor integración y empieza las relaciones de compañerismo, amígales y luego muchos matrimonios entre chino/as y la población autóctona.

En la actualidad en Chepén es fácil observar muchos rasgos chinos en su población. Todavía existe un club en donde se intenta estar activo en el quehacer social y dar testimonio de gratitud a los padres y abuelos protagonistas de la emigración China en esta parte del Valle Jequetepeque.

Apuntes y recortes de Marco Flores.


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